Obama: “Yes, we can. Yes, we did”… (Sí podemos. Sí, lo hicimos)

(Por Daniel Gorosito)

El título es la frase con la que el saliente Presidente de los Estados Unidos, Barack Hussein Obama II, cerró su discurso de despedida ante unas 20 mil personas en la ciudad de Chicago.

Un discurso de casi una hora en la que el 44º mandatario de la Unión Americana manejó temas como el cambio climático, el racismo, la discriminación, la salud y la política exterior. Consideró como logros de su Administración, el dejar atrás la recesión que atravesó el país en el 2008, el cierre del programa de armas nucleares de Irán, el derecho a la salud a través del Obamacare que cubre a 20 millones de personas y la creación de 11.3 millones de empleos.

Sobre el racismo, reconoció que todavía “es una fuerza divisora” y que aún queda mucho por hacer: “todavía no estamos donde necesitamos estar. Todos nosotros tenemos mucho trabajo por hacer”. Dentro de la temática racial recordó lo dicho posterior a ser electo Presidente: “luego de mi elección, se habló sobre un Estados Unidos post racial. Tal visión, aunque bien intencionada, nunca fue realista”. Razón por la cual expresó que es necesario que los corazones cambien. Citó al héroe de la novela To Kill a Mockingbird, Attius Finch, que afirmó que para entender a una persona ayuda “subirse a su piel y caminar dentro de ella”.

Con referencia a las agresiones contra musulmanes en el país, dijo estar en contra: “nosotros como ciudadanos debemos permanecer vigilantes contra la agresión externa, debemos protegernos contra el debilitamiento de los valores que nos hacen ser quienes somos”. Remarcó que durante sus 8 años en la Casa Blanca, ninguna organización terrorista logró ejecutar un atentado en el país y aseguró que el grupo yihadista Estado Islámico (EI) será destruido.

Sobre otros temas de la política exterior y las rivalidades en la misma, sostuvo que Estados Unidos se mantenga “vigilante pero no asustado” en la esfera mundial, al defender que las otras dos potencias que luchan por la hegemonía global, Rusia y China, no la obtendrán a no ser que el país cambie drásticamente. “Rivales como Rusia o China no pueden superar nuestra influencia en todo el mundo, a no ser que renunciemos a lo que defendemos y nos convirtamos en otro país grande que abusa de sus vecinos más pequeños”.

Sobre los migrantes entre otros conceptos consideró que, “Si no estamos dispuestos, a cuidar a los migrantes porque no se parecen a nosotros entonces estamos en problemas porque aquellos niños morenos (de piel café, dijo textualmente) van a representar la fuerza laboral más importante de nuestro país”.

Otro tema que trató fue el cambio climático: “podemos y debemos discutir sobre la mejor forma de abordar el problema. Pero simplemente negar el problema, no solo traiciona a futuras generaciones, sino que también traiciona el espíritu esencial de nuestro país”.

Cuestionó también la tendencia al aislamiento que amenaza con acabar con el debate político cuando las personas se refugian en “nuestras propias burbujas, nuestros vecindarios o universidades o lugares de culto o nuestras cuentas de redes sociales”.

Sobre el carácter especial de Estados Unidos: “No es que nuestra nación haya sido perfecta desde el inicio, pero hemos demostrado la capacidad de cambiar, y mejorar la vida de aquellos que nos siguen”.

“Ustedes fueron el cambio. Ustedes respondieron a las esperanzas de la gente, y gracias a ustedes, en casi cada medida, Estados Unidos es un lugar mejor y más fuerte que cuando empezamos”. Aquí hay que cuestionar si es real esa mayor fortaleza americana derivada de sus dos periodos de Gobierno.

Entonces: ¿a qué se le puede adjudicar la victoria de Trump?

La Presidencia de Obama termina con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca el próximo 20 de enero, lo cual es prueba de una incompatibilidad de discursos y valores del cambio, parecería ser un freno en el proceso interminable de la civilización, al menos en los Estados Unidos de América.

Mientras Obama se va diciendo “Yes, we did” (Sí, lo hicimos), Donald Trump llega gritando “Make America great again”, (hagamos a Estados Unidos grande otra vez).

¡Hasta el próximo análisis…!

Lic. Washington Daniel Gorosito Pérez

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