¿Quién es Rubén Cárdenas?

Con las horas contadas..

Rubén Cárdenas nació el 7 de Abril de 1970 en Irapuato. Muy pequeño emigró junto a sus padres y hermanos a Edinburg, Texas, y fue ahí donde el 22 de Febrero de 1997 la vida le cambió. Ese día fue acusado del homicidio, violación y secuestro de su prima hermana, Mayra Laguna, de 16 años de edad.

De pequeño acudía junto a sus padres y hermanos de vacaciones con su familia en Irapuato, donde comer fresas y dar una vuelta por el centro de la ciudad era su diversión, así como ir a La Piedad para ir a visitar a sus parientes paternos.

Para el irapuatense quien  ha sostenido su inocencia desde que fue sentenciado a muerte, el tiempo se detuvo en las hamburguesas de Whataburger, el recuerdo del sabor a los mariscos que no ha comido en 20 años y en la esperanza de que se realice la prueba de ADN que no se hizo en la época del crimen.

Padre de 2 hijos, Rubén Cárdenas vivió durante 20 años en el Pabellón de la muerte de Texas en Livingston. La primera parte en Terrel Unit, para luego cambiar a Polunsky Unit, ubicada en el complejo de cárceles del Departamento de Justicia Criminal de Texas a unos 120 kilómetros de Houston.

En este lugar, recibió por años la visita de su madre, Sanjuana Cárdenas quien viajaba 8 horas cada que podía hacerlo para visitar a su hijo y encontrarlo siempre tras un cristal y una bocina, forma en que se comunicó durante todo este tiempo ante la falta de contacto físico con los internos.

Ni la enfermedad ni la distancia fueron pretexto para que Sanjuanita, como le llaman de cariño los funcionarios del Consulado Mexicano que la han ayudado todos estos años, llegara hasta Polunsky Unit para encontrarse con Rubén.

Rubén Cárdenas quien espera su fecha de ejecución bajo el número 999275 de la Unidad Polunsky, vivió todo este tiempo, 23 horas del día encerrado en una celda de 2 metros de ancho por 3 de largo en una prisión donde para recibir visitas, tenía que llenar una lista previa, autorizada por él mismo, renovada cada 6 meses y en donde siempre tuvo incluida a su familia.

Una hora al día podía salir al “recreo”,  en un patio de cemento, en el que podía caminar, estirar los pies y hacer algo de ejercicio, eso si, sin tener contacto con nadie.

Las horas pasaban menos lentas escuchando el radio. Enterarse de los espectáculos y de las noticias, fue parte de su rutina diaria. Recordar “El Show de la Prisión, la música de la KPTF de Texas y los programas de variedades donde se daba a conocer lo más reciente de la farándula, le cambiaban la expresión del rostro.

Un reverendo lo visitaba frecuentemente, con quien no sólo leía la Biblia, sino que platicaba eventualidades. “Simplemente platicamos de todo” dijo Rubén Cárdenas hablando sobre las visitas cotidianas de este hombre que acudía a visitarlo continuamente.

Recientemente estrenó lentes. Su cara redonda lucía la armazón negra  y sus cabellos las canas que revelan sus 47 años. Las manos con vitiligo se contraponen a la piel rosada que se le deja ver a través del cristal. Ajeno está a la petición que hace su abuela, desde Irapuato para que acabe todo esto. Ajeno, pero enterado, como lo está de muchas cosas que pasan en el mundo y que no ve, pero se las imagina.

Este martes, la Junta de Perdones y Libertades Condicionales de Texas, negó por unanimidad otorgar clemencia a Rubén Cárdenas. El director de información de este órgano del TDCJ dio a conocer que la resolución fue 6-0 en contra de recomendar al Gobernador texano Greg Abbott, el retraso de la ejecución o la conmutación de la pena.

Sus abogados aún se encuentran trabajando para interponer recursos que les permitan acceder a una nueva sentencia de la Corte Suprema de Estados Unidos, de lo contrario, sus horas podrían estar contadas.

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