
LEÓN, GTO.- La influencer Kimberly Irene, mejor conocida como Kimberly ‘La más preciosa’, vuelve a colocarse en el centro de la polémica luego de que usuarios en redes sociales la criticaran duramente por vender su ropa y calzado de segunda mano, lo que ha desatado rumores sobre una posible crisis económica o de popularidad.
A través de sus redes sociales, la integrante del grupo Las Perdidas compartió diversas publicaciones en las que ofrecía prendas y zapatos personales, con precios que, de acuerdo con internautas, iban desde los 250 hasta casi los 2 mil pesos, dependiendo del artículo.
Aunque para algunos seguidores se trató simplemente de una forma de emprendimiento y reutilización, otros interpretaron la acción como una señal de que la influencer podría estar atravesando dificultades financieras.
La venta no pasó desapercibida y rápidamente surgieron comentarios negativos, principalmente por el estado de las prendas y por los precios, que muchos consideraron elevados para ropa usada. En redes sociales abundaron mensajes irónicos y burlas, cuestionando si los artículos realmente valían lo que se pedía por ellos.
Las críticas se intensificaron al compararla con otros influencers que suelen lanzar marcas propias o colaboraciones, mientras que en este caso se trataba de objetos personales previamente utilizados.
Hasta el momento, Kimberly ‘La más preciosa’ no ha dado una postura oficial para aclarar si la venta responde a una necesidad económica o si simplemente decidió deshacerse de ropa que ya no usa. Sin embargo, la falta de explicación ha alimentado aún más las especulaciones.
No es la primera vez que Kimberly se ve envuelta en la polémica. Su vida personal, su relación con otras integrantes de Las Perdidas y sus decisiones públicas han sido constantemente tema de conversación en redes y medios de espectáculos.
Mientras tanto, el debate continúa: ¿se trata de una crisis real o solo de una nueva estrategia para generar ingresos y conversación digital? Lo cierto es que Kimberly vuelve a demostrar que, para bien o para mal, sabe cómo mantenerse en el ojo público.
