Infectólogo guanajuatense alerta sobre transmisión extremadamente alta del sarampión

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GUANAJUATO, GTO.- El infectólogo guanajuatense Alejandro Macías alertó que el sarampión es una enfermedad con una capacidad de transmisión extremadamente alta, por lo que medidas como el cierre de escuelas o el distanciamiento social resultan poco efectivas para su control, frente a un virus que se propaga con gran facilidad.

En un videomensaje, explicó que el sarampión no es una enfermedad ancestral, sino un padecimiento que ingresó recientemente a la humanidad, se mantiene exclusivamente en seres humanos y no tiene reservorios animales, lo que no reduce su gravedad ni su potencial de daño.

Macías detalló que el virus se transmite por aerosoles en espacios mal ventilados, por gotas de saliva, así como por contacto directo e indirecto, lo que explica su rápida propagación incluso cuando no hay síntomas visibles.

Debido a esa eficacia de transmisión, subrayó que acciones como el distanciamiento social o el cierre de planteles educativos tienen un impacto limitado, ya que una persona puede contagiar antes de saber que está enferma.

El especialista señaló que el periodo de incubación puede extenderse hasta dos semanas y que una persona asintomática ya es transmisora.

“Empieza con fiebre, tos, dolor de garganta, escurrimiento nasal y aparece el sarpullido, siempre da un sarpullido de la cabeza hacia abajo, se siente la persona terriblemente mal, te manda a la cama, es duradero, dura dos o tres semanas”, explicó.

Advirtió además que el sarampión puede provocar complicaciones inmediatas o tardías, incluso años después, al generar una amnesia inmunológica.

“Cuando una persona se cura del sarampión le venían enfermedades latentes, como la tuberculosis, las muertes son lamentables, a los niños los desnutre”, afirmó.

Finalmente, Alejandro Macías reiteró que la medida más efectiva es la vacunación, al señalar que es segura y salva vidas, y advirtió que la circulación del sarampión es seria a nivel mundial, especialmente en América y Norteamérica, por las brechas de vacunación, lo que obliga a reforzar esquemas en niños y adultos susceptibles.