CORTAZAR, GTO.- Como desde finales del siglo XIX, se desarrolló la añeja tradición para rendir homenaje a la Virgen de los Dolores, que concentra familiares de Cañada de Caracheo, e incluso vienen a la fiesta los que radican en los estados Unidos.
Como es tradición, los vecinos hacen cooperación y ofrecen a todos algunas bebidas, después de que termina la misa que ofició el cura Alejandro Briones, en la parroquia de la Dolorosa, en donde descansan los restos del Padre Nieves.
Los habitantes de la Cañada, dicen que esta tradición nació posiblemente a principios de 1900 o poco antes, cuando un matrimonio de ancianos, que cuidaban el ganado de algunos hacendados, llevaron la imagen de la Dolorosa.
La mantuvieron en una capilla que hicieron el el cerro, bajo huizaches, precisamente en un viernes de Dolores, poco antes del inicio de la Sana Santa.
Uno de los primeros en animar a la gente para hacer primero una capilla y luego el templo más antiguo que el actual, fue el Padre Nieves, antes de la guerra Cristera que le arrancó la vida, por su fe en Cristo Rey.
Esta tradición se mantuvo desde entonces, solo se detuvo durante el conflicto cristero, pero continuó, cuando los pobladores comenzaron a llegar, se multiplicaron y el poblado se hizo más grande.
Con la peregrinación de la Dolorosa hasta su templo, se inician las festividades, pues por la mañana es la entrada de las bandas de música acompañadas por numerosos cohetes, y por la tarde entran los portadores de la cera.
Hacen cuatro días de fiesta, que terminan el lunes por la mañana, después del Domingo de Ramos, para los días de respeto de la Semana Santa.
En los prados de la plaza principal, desde temprano se hayan sillas amarradas con cuerdas, para apartar lugar, para que los adultos mayores tengan los mejores lugares para escuchar la música de las bandas y ver el baile popular.