México y Portugal empatan a cero

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CIUDAD DE MÉXICO.- No hubo goles, pero sí hubo mensaje. México salió al Azteca —rebautizado como Estadio Banorte rumbo al Mundial 2026— y le plantó cara a Portugal. Sin Cristiano Ronaldo en la cancha, pero con Bruno Fernandes al mando, el equipo europeo exigió… y el Tri respondió con carácter, orden y momentos que ilusionan.

Fue un 0-0 que no aburre. Fue un empate que deja sensaciones. Fue un partido donde México compitió, resistió y también generó.

Desde el arranque, Portugal avisó que no venía de paseo. Joao Félix y Bruno Fernandes comenzaron a mover los hilos, buscando espacios y filtrando balones peligrosos.

México no se escondió. Desde los primeros minutos mostró intención. Julián Quiñones generó peligro con disparos y movilidad constante Álvaro Fidalgo, en su debut, dejó destellos de calidad.

Raúl Jiménez bajó balones y conectó líneas. La más clara del primer tiempo llegó con Fidalgo, quien estuvo cerca de marcar tras un gran pase filtrado. El Azteca rugió… pero el gol no cayó.

Portugal también tuvo la suya. Y fue clarísima. Un disparo de Gonçalo Ramos estremeció el poste del arco mexicano. Fue el momento donde el Tri tambaleó, donde el silencio se apoderó del estadio por un segundo.

Pero sobrevivió. La defensa comandada por Johan Vásquez y César Montes respondió con orden y carácter.

Al minuto 65, Bruno Fernandes derribó a Julián Quiñones en una jugada clara de falta. El árbitro decidió no mostrar tarjeta amarilla.

El cierre fue mexicano. Intensidad, ganas y llegadas. El nombre que encendió la recta final fue Armando “Hormiga” González, remate tras rebote que pasó rozando el arco. Otra llegada clara tras balón largo. Presión constante sobre la defensa portuguesa.

También Julián Quiñones intentó en los últimos minutos, pero la defensa europea bloqueó su disparo. México empujó. Portugal resistió.

En los minutos finales, Portugal intentó liquidar a la contra. Disparo peligroso que pasó cerca del arco mexicano.

Control del mediocampo con Vitinha y Bruno Fernandes e ingreso de Trincão para refrescar el ataque. Pero el Tri no perdió la cabeza. Se mantuvo firme hasta el último silbatazo.

Un empate que deja sensaciones rumbo a Bélgica. México no ganó en el marcador, pero sí en percepción. Compitió ante una potencia europea, mostró orden defensivo y generó oportunidades claras.

El siguiente reto para la selección mexicana será ante Bélgica, que viene de golear 5-2 a Estados Unidos.