IRAPUATO, GTO.-Tras el asesinato de Guillermo Mendoza, hijo del presidente de Celaya, Javier Mendoza, el Obispo de la Diócesis de Irapuato, Enrique Díaz Díaz, se unió al dolor de sus familiares y al de todas las personas que han perdido a un ser querido en hechos de violencia.
Al comentar que la violencia sigue, el prelado expresó que estos hechos cada vez van creando una mayor inseguridad e incerteza en el ambiente que vivimos.
“Era lo que decíamos al inicio, que la violencia sigue y que es algo doloroso y difícil, que nos unimos al dolor, no solo de él, sino de todas las personas que han fallecido, de sus familiares, y que esto va creando cada vez mayor inseguridad e incerteza en el ambiente que estamos viviendo”, declaró.
Fue el pasado 17 de agosto cuando el hijo del alcalde fue asesinado a balazos en las afueras de una farmacia, en la avenida 2 de abril, en la colonia Villa de Reyes, cuando se encontraba a bordo de una camioneta.
En el tema de la seguridad, el Obispo de la Diócesis de Irapuato expresó que en su momento, la Iglesia propuso la creación de “ESPERES”, Escuelas de Reconciliación y Perdón, para sanar el corazón de las personas, ante situaciones dolorosas que hayan pasado.

