Obispo de Irapuato llama a las autoridades a no ignorar el sufrimiento de los pacientes

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IRAPUATO, GTO.- El obispo de Irapuato, Enrique Díaz Díaz, llamó a las autoridades a no ignorar el sufrimiento de los pacientes que enfrentan la falta de medicamentos y atención médica, en medio de las protestas encabezadas por personal del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en distintos puntos del país.

El jerarca católico advirtió que las carencias del sistema de salud afectan directamente a las familias, particularmente a quienes no tienen recursos para comprar las medicinas que necesitan sus hijos o familiares enfermos.

“Cuando una madre de familia grita y se duele porque no tiene medicinas para su hijo, yo creo que a todos nos conmueve”, expresó.

Díaz Díaz relató que, desde la labor de acompañamiento que realiza la Iglesia, han conocido casos de personas que no pueden adquirir sus tratamientos y tampoco encuentran los medicamentos en las instituciones de salud.

“Es bien difícil cuando nos llaman para atender algunos enfermos y nos dicen: ‘es que no tengo para la medicina’, y en el Seguro, en las instancias, no hay medicina”, señaló.

Ante las movilizaciones, pidió que las autoridades escuchen las inconformidades ciudadanas y revisen las fallas que impiden garantizar la atención médica, en lugar de ignorar los reclamos de quienes padecen estas deficiencias.

“Las protestas son muy fuertes y se deben atender los gritos del pueblo. Se debe escuchar lo que dice el pueblo y, si está gritando que no estamos bien, por lo menos reflexionemos qué es lo que no estamos haciendo bien y qué podemos hacer”, sostuvo.

El obispo destacó que la dimensión de salud de la Diócesis de Irapuato realiza labores de apoyo para atender algunas de estas necesidades, aunque reconoció que la Iglesia no cuenta con los recursos suficientes para resolver todas las carencias.

Finalmente, insistió en que la atención a los enfermos debe colocarse por encima de cualquier percepción de que los servicios funcionan adecuadamente, cuando persisten necesidades básicas sin resolver.

“No podemos hacer oídos sordos al dolor de tantas personas ni sostenernos en una idealización de lo que estamos haciendo si no se atienden las necesidades básicas de las personas”, enfatizó.