Obispo de Irapuato visita centros penitenciarios

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IRAPUATO, GTO.- Durante las visitas que realiza como parte de su labor pastoral a distintos centros penitenciarios de Guanajuato, el obispo de Irapuato, Enrique Díaz Díaz, ha encontrado a personas privadas de la libertad que enfrentan falta de oportunidades para trabajar, capacitarse y realizar actividades dentro de los penales.

El prelado explicó que una de las situaciones que más le ha llamado la atención es la presencia de jóvenes de 18, 19 y 20 años, algunos todavía sin una sentencia, pero acusados de delitos graves.

“Me llama mucho la atención que hay presos muy jóvenes y acusados de delitos muy graves, muchos presos de 18, 19, 20 años, y algunos todavía no condenados”, señaló el obispo de Irapuato, Enrique Díaz Díaz.

Durante su reciente visita al centro penitenciario de Pénjamo, el obispo encontró además inquietud entre las personas privadas de la libertad por la falta de espacios y actividades que les permitan mantenerse ocupadas.

Díaz Díaz explicó que recientemente fue habilitada un área de gran extensión en Pénjamo, donde fueron concentradas personas procedentes de distintos centros penitenciarios, entre ellos Salamanca, Irapuato y León.

“Ahora se sienten pues mucho más encerrados, vaya la expresión, aunque ya estaban presos en otro lado, ahora se han sentido más encerrados”, relató el obispo de Irapuato.

El religioso señaló que las personas privadas de la libertad le plantearon la necesidad de contar con mayores oportunidades para trabajar, así como con talleres y otros espacios dentro del centro penitenciario.

Como parte de su labor pastoral, la Iglesia participa con retiros, cursos, capacitaciones y entrevistas, aunque Díaz Díaz reconoció que estas acciones están limitadas por las propias condiciones y reglas de los centros penitenciarios.

Incluso, durante la visita a Pénjamo, algunas personas solicitaron materiales de lectura, particularmente Biblias, petición a la que el obispo se comprometió a responder.

Para el obispo de Irapuato, estas visitas también representan una oportunidad para reflexionar sobre las condiciones que enfrentan los jóvenes dentro de los centros penitenciarios y sobre las oportunidades que la sociedad puede ofrecer para evitar que nuevas generaciones terminen vinculadas con actividades delictivas.