IRAPUATO, GTO.- Ante los recientes hechos de violencia que han cobrado la vida de menores de edad y de personas ajenas a actividades delictivas, el obispo de la Diócesis de Irapuato, Enrique Díaz Díaz, hizo un llamado urgente a detener los ataques que siguen alcanzando a ciudadanos inocentes en Guanajuato.
Durante su mensaje dominical, el prelado lamentó que cada vez sean más frecuentes los casos en los que niñas, niños y civiles resultan víctimas de agresiones armadas, situaciones que suelen ser calificadas como daños colaterales, pero que dejan dolor, miedo e indignación entre la población.
“Estas pérdidas que destruyen cualquier esperanza, la muerte de estos niños representa el fracaso de las estrategias de seguridad”, afirmó.
Díaz Díaz señaló que durante los últimos días se han registrado diversos hechos violentos en los que personas sin relación con actividades criminales han sido alcanzadas por la violencia.
“Ciertamente hemos tenido la experiencia, en especial en esta semana, de varias personas, entre ellos algunos niños, pero no sólo los niños, sino de otras personas completamente inocentes que han sido alcanzadas y que dicen que son daños colaterales. Pero esos daños colaterales van siendo muy fuertes”, expresó.
El obispo reconoció que existen esfuerzos institucionales para mejorar las condiciones de seguridad, sin embargo, sostuvo que la realidad que enfrentan las víctimas y sus familias genera desconfianza entre la ciudadanía.
“Cuando las autoridades nos dicen que vamos mejorando, que tenemos más seguridad, quisiéramos creer, pero frente a la niña que falleció esta semana, frente a la persona que está agonizando en estos momentos o frente a la masacre que hubo en Salamanca, nos quedamos sin palabras, nos quedamos con temor”, señaló.
Díaz Díaz añadió que el miedo se ha convertido en una constante para muchas familias guanajuatenses.
El líder católico también llamó a una reflexión profunda sobre las causas que llevan a jóvenes a involucrarse en actividades criminales.
Reveló que, tras una visita reciente a uno de los centros penitenciarios de la Diócesis, dijo que encontró historias que obligan a cuestionar la responsabilidad de todos los sectores de la sociedad.
“Me hace pensar en qué les fallamos nosotros como Iglesia, en qué les falló su familia y en qué les falló la autoridad. No sólo los podemos culpar; son jovencitos que, cuando platicamos con ellos, parecería que no tuvieron oportunidad de encontrar otros caminos”, comentó.
Finalmente, pidió que las muertes y agresiones contra personas inocentes sirvan para generar conciencia y para fortalecer las acciones encaminadas a recuperar la paz.
“Que estas muertes y estas agresiones a personas que nada tienen que ver nos ayuden a reflexionar”, concluyó.

